Vivió 5 años en un albergue hasta que encontró un hogar lleno de amor

Actualizado: feb 18

Mario Ferrari adoptó a Chia hace 1 año a través de WUF y, desde ese entonces, él no solo camina más por Lima, sino también tiene una compañera incondicional para su rutina como freelance.

Cuando Mario Ferrari visitó el albergue Wasi Wau, en Cieneguilla, supo que Chia iba a ser la compañera ideal para sus días en casa. “Entré al albergue y la primera perra que me saltó encima fue Chia. Fue amor a primera vista y dije: es ella. Seguí todo el proceso de WUF y luego me la entregaron”, recuerda.


Al haber crecido rodeado de animales, Mario sabía que al mudarse solo no iba a poder vivir sin un perro. “Mis papás tenían perros y caballos, pero yo nunca había tenido un perro del que fuera completamente responsable. Cuando me mudé, sentí que era el momento de lanzarme a la aventura de adoptar”, cuenta.


¿Adoptar un perro adulto?


Gracias a su trabajo como publicista, Mario conoció el trabajo de WUF e, incluso, visitó varios albergues de animales. Por eso, no dudó dos veces en ingresar a la página web para buscar una mascota. Para hacer su búsqueda más sencilla, tenía en claro un detalle: quería una perra adulta.

“Suelo venir los fines de semana a la casa de mi papá y él tiene perros machos. Pensé que sería más fácil adoptar una perra adulta y grande para evitar problemas de territorialidad. Mi papá tiene dos labradores gigantes que, cuando te saludan, te tiran al piso de la emoción”, explica.

Felizmente, Chia no solo es la compañera que estaba buscando, sino mucho más. “La verdad es que he tenido muchísima suerte. Ella se lleva muy bien con los perros de mi papá y con todo el mundo. ¡Es muy juguetona!”, añade. Chia no solo es una perra muy juguetona, sino también muy tranquila por lo que Mario no ha tenido problema en llevarla a todo tipo de lugares, incluso a cafeterías. “Se trepa a mi camioneta y vamos a todos lados juntos. Reunión que me invitan es reunión a la que vamos los dos”. Cuando Chia llegó a su nuevo hogar, él pensó que le iba a costar un poco de tiempo adaptarse a vivir en un departamento y no estar rodeada de perros, pero ella se acostumbró rápidamente a su nueva rutina.


Los perros en edad adulta no siempre tienen la suerte de ser adoptados porque se cree que solo los cachorros pueden adaptarse rapidamente a una nueva familia. Chia es la prueba de que un perro adulto no solo es un gran compañero, sino también una caja llena de sorpresas.

“Me imagino que la vida en un albergue no debe ser fácil para ningún perro, pero no me creo la suerte que he tenido con ella. Felizmente todo ha salido muy bien. ¿Volvería a adoptar? De todas maneras”, confiesa Mario desde Cieneguilla, en donde se encuentra con su engreída viviendo nuevas aventuras que seguro tienen para rato.


Si quieres conocer más de nosotros y deseas sumarte a nuestra iniciativa por crear un mundo mejor para los perros, visítanos en www.wuf.pe.

Nuestros Wufs están en busca de un hogar responsable, así como Mario Ferrari, tú puedes formar parte de su vida.

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